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Breve historia del Vestido en España

 

historia del vestido

Podemos asegurar que el vestido siempre ha sido una pieza clave en el fondo de armario de toda mujer. Actualmente es la prenda que fácilmente nos puede sacar de un apuro en cada ocasión y a cualquier hora, sin embargo, en otros tiempos el vestido fue una única opción del día a día, incluso para los hombres. Puede ser difícil imaginar tener que vestir así todos los días y usar el sinfín de accesorios que le acompañaban, por eso hoy haremos un recorrido conciso sobre la transformación que ha tenido con el tiempo, asegurando su vigencia en la moda, de acuerdo con las necesidades de la época.

 

Diferentes formas del vestido a través del tiempo

De la antigüedad se registran formas en barro con lo que podrían ser las primeras versiones de vestidos, un poco similares a las conocidas túnicas o mantos como de la época romana que se ven en documentales o películas. Un gran ejemplo es la escultura íbera la Dama de Baza -aunque esta data del periodo prerromano. A partir de esta forma de vestimenta, suelta y con detalles finos bordados, complementada con joyas del momento, poco a poco se añaden diferentes prendas y accesorios como el corsé, los tocados, faldas, cuellos de encaje y muchos más que le dan una y otra vez una nueva versión a su uso y funcionalidad dependiendo de la región, circunstancia y, principalmente, de la clase social.

 

Al inicio, la forma del vestido era casi indistinto entre hombres y mujeres, salvo por ligeros cambios en el largo de las túnicas y el uso de los tocados y joyas en el caso de las mujeres. Es en la época romana en el que el vestido toma otro rumbo y comienza a ceñir el pecho, dándole importancia a las curvas del cuerpo. En el Medioevo es el torso ajustado, el pecho marcado y escotes pronunciados los que dan el punto de partida para que los diseñadores exploren con diferentes telas e inventen accesorios que realzaran sus creaciones, como la cola del vestido, que acentúa la parte posterior y crea un juego con las caídas de velos y entalla la cintura. Es importante resaltar que estos cambios, registrados en innumerables pinturas de los diferentes periodos, solo se dieron en los atuendos de las mujeres de las clases privilegiadas que contaban con los recursos para agrandar su guardarropa; las del pueblo no tenían el derecho de vestir como ellas, así que no hay un registro tan marcado en su estilo a través del tiempo.

                                               

En el siglo XVI nace una nueva función del vestido: distorsionar el cuerpo. Antes exaltaba la figura de la mujer, ahora se transforma. Esto produjo problemas de salud ya que no podían respirar de manera adecuada o siquiera sentarse. Se necesitaba una corte de sirvientas para instalar, mantener y quitar lo que se llamaba la saya. En este tiempo la diversidad de los vestidos dependía más de los recursos y zonas geográficas para conseguirlos. Se lograba una distinción entre las mujeres de todas las clases altas de los países. También acechaba una cuestión de gustos y, sobre todo, moda.

 

Moda Española

Entramos al siglo de la liberación de la mujer: siglo XX. Adiós al corsé, a los vestidos corpulentos, a las siluetas exageradas, a las reglas de vestir desde el ojo masculino. Es aquí donde la mujer toma riendas completas de su estilo y, a pesar de las Guerras, nuevos diseñadores marcan tendencias frescas inspiradas en la nueva era, las necesidades de la moderna forma de vida y el arte que nunca ha parado de incursionar.

En medio de tantas transformaciones: el cambio de papel de la mujer en la sociedad, los movimientos de liberación femenina, la alta costura, el vestido sigue siendo un pilar en la moda global, sin importar ya la clase social a la que pertenecen.

Lo que conocemos hoy como Vestido Español es un conjunto de diversos tipos de atuendos que arraigan las costumbres regionales españolas, en función del clima e influencias históricas. Se caracterizan por el uso de collares hechas de patenas, cruces de Caravaca, peinetas, botones salmantinos y tocas y sombreros de ala redonda. Esta indumentaria la pueden conocer de cerca en el Museo del Traje en Madrid.

La moda española es industria, comercio y arte. Debe reivindicar la creación y al mismo tiempo ser funcional. No es una obligación, es una pasarela constante para ver las diferentes formas de vestir y jugar con ellas. ¿Y el vestido? Un aliado del lado de la mujer que nos ha acompañado durante siglos.

 

Conoce aquí estos y otros aliados que tiene para ti Satela.

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